Bahamas se ha consolidado como una de las principales jurisdicciones para fideicomiso offshore El país ofrece un marco jurídico claro, estabilidad política y un sector de servicios financieros bien desarrollado.
Su régimen fiduciario está diseñado para ofrecer una sólida protección de activos, soluciones de planificación patrimonial a largo plazo y flexibilidad administrativa a particulares y familias con un elevado patrimonio neto.
Aunque a menudo se promocionan las Bahamas por su neutralidad fiscal y confidencialidad, su atractivo reside igualmente en su moderna legislación sobre fideicomisos y su capacidad para proteger los activos frente a sentencias de tribunales extranjeros y reclamaciones de acreedores.
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La información contenida en este artículo es meramente orientativa. No constituye asesoramiento financiero, jurídico o fiscal, ni una recomendación o solicitud de inversión. Algunos hechos pueden haber cambiado desde el momento de su redacción.
Este artículo tratará sobre el funcionamiento de los fideicomisos offshore en las Bahamas, su fundamento estatutario, las protecciones legales específicas que ofrecen y los requisitos de cumplimiento que los acompañan.
Qué son y para qué sirven los fideicomisos offshore
Un fideicomiso offshore es un acuerdo legal en el que un fideicomitente transfiere activos a un fideicomisario, que los mantiene y gestiona en beneficio de los beneficiarios designados o para un fin determinado.
El término “offshore” se refiere simplemente a que el fideicomiso se establece en una jurisdicción extranjera que suele ofrecer condiciones legales, reglamentarias o fiscales favorables.
La forma en que funcionan los fideicomisos offshore es a través de varios propósitos fundamentales:
- Protección de activos: Proteger el patrimonio de posibles acreedores o litigios futuros.
- Planificación patrimonial y sucesoria: Preservar y transferir el patrimonio de una generación a otra de forma estructurada y fiscalmente eficiente.
- Confidencialidad: Mantener en privado los acuerdos de propiedad y distribución en jurisdicciones que no exigen el registro público.
- Planificación multijurisdiccional: Gestión de activos o beneficiarios repartidos por distintos países bajo un mismo marco jurídico.
- Estructuración del patrimonio para objetivos específicos: Apoyar fines benéficos, mantener intereses empresariales o facilitar la planificación de inversiones a largo plazo.
Leyes y reglamentos sobre fideicomisos de Bahamas
La ley de fideicomisos de Bahamas tiene sus raíces en el derecho consuetudinario inglés, pero se ha modernizado ampliamente a través de una legislación específica para cumplir con las normas internacionales. Entre las principales leyes figuran:
- Ley de fideicomisarios (1998, modificada en 2011): Establece las facultades y obligaciones de los fideicomisarios, agiliza la administración del fideicomiso y permite explícitamente la reserva de determinadas facultades por parte de los fideicomitentes sin invalidar el fideicomiso.
- Ley de disposiciones fraudulentas (1991): Establece un plazo de prescripción de dos años para que un acreedor presente una reclamación alegando que una transferencia a un fideicomiso se hizo con intención de defraudar. La carga de la prueba recae enteramente en el acreedor, por lo que las impugnaciones con éxito son poco frecuentes.
- Ley de Elección del Derecho Aplicable (1989): Confirma que un fideicomiso regido expresamente por la legislación de Bahamas se administrará de conformidad con dicha legislación, independientemente de las reclamaciones extranjeras en conflicto.
- Ley de abolición de la regla contra las perpetuidades (2011): Elimina la norma de derecho anglosajón contra las perpetuidades, permitiendo la creación de fideicomisos perpetuos o “dinásticos”.
Además de estas leyes, los tribunales bahameños no suelen reconocer ni ejecutar las sentencias extranjeras que entren en conflicto con la legislación fiduciaria local. Este aislamiento de reclamaciones externas es una característica central del marco de protección de activos de la jurisdicción.
El cumplimiento de la normativa está supervisado por el Banco Central de Bahamas y la Comisión de Valores. Todos los fideicomisarios están sujetos a estrictos requisitos de autorización y supervisión.
Las estructuras fiduciarias también están sujetas a las normas mundiales de información financiera, como la Norma Común de Información (CRS) y la Ley de Cumplimiento Fiscal de Cuentas Extranjeras (FATCA), lo que garantiza la transparencia con las autoridades fiscales de las jurisdicciones participantes.
Al mismo tiempo, Bahamas mantiene estrictas disposiciones de confidencialidad: los instrumentos fiduciarios y los datos de los beneficiarios no se registran públicamente, y la violación del secreto profesional conlleva sanciones penales.
Ventajas de los fideicomisos offshore en Bahamas
Los fideicomisos offshore de Bahamas están diseñados para proporcionar una combinación de seguridad jurídica, flexibilidad de planificación a largo plazo y protección frente a reclamaciones externas. Sus principales ventajas incluyen:
- Protección de activos: La Ley de Disposiciones Fraudulentas crea uno de los regímenes de protección más sólidos del mundo offshore. Los acreedores deben demostrar, ante un tribunal de Bahamas, que una transferencia al fideicomiso se realizó con la intención específica de defraudarles, y deben hacerlo dentro de un plazo de prescripción de dos años. En ausencia de dicha prueba, los activos del fideicomiso permanecen aislados de órdenes judiciales o acciones de ejecución extranjeras.
- Duración perpetua: La abolición de la norma contra las perpetuidades permite la creación de fideicomisos que pueden durar indefinidamente, lo que posibilita los fideicomisos “dinásticos” diseñados para mantener y gestionar el patrimonio a lo largo de múltiples generaciones sin distribución forzosa o terminación.
- Neutralidad fiscal: En Bahamas no impone impuestos sobre la renta, plusvalías, sucesiones o donaciones en los fideicomisos establecidos para no residentes. Este entorno fiscal neutro simplifica la administración de los fideicomisos y garantiza que las obligaciones fiscales de los beneficiarios dependan únicamente de sus propias jurisdicciones de residencia.
- Privacidad y confidencialidad: Los instrumentos fiduciarios no se inscriben en los registros públicos, y no se revelan ni el fideicomitente ni los beneficiarios. Las estrictas leyes de confidencialidad tipifican como delito que los fideicomisarios o los profesionales financieros divulguen información fiduciaria sin la debida autorización legal.
- Flexibilidad en el diseño de fideicomisos: La legislación de Bahamas da cabida a una amplia gama de estructuras, Entre los tipos de fideicomisos se encuentran los fideicomisos discrecionales, los fideicomisos fijos, los fideicomisos con fines específicos y los fideicomisos con poderes reservados. Estos últimos permiten a los fideicomitentes conservar ciertos poderes -como el de nombrar o destituir a los fideicomisarios o dirigir las decisiones de inversión- sin comprometer la validez del fideicomiso.
- Un entorno jurídico estable y familiar: Las Bahamas funcionan con un sistema jurídico basado en el inglés, respaldado por un poder judicial experimentado y un sector fiduciario bien regulado. Los fideicomisarios autorizados son supervisados por el Banco Central de las Bahamas, lo que refuerza las normas profesionales y la gobernanza.
Estas características posicionan a Bahamas como una jurisdicción en la que las estructuras fiduciarias pueden combinar la durabilidad jurídica con la eficiencia administrativa, sin dejar de cumplir las normas mundiales en evolución.

Limitaciones y riesgos
Los fideicomisos offshore de las Bahamas, aunque sólidos en muchos aspectos, presentan importantes limitaciones: menor protección para los fideicomisos autoliquidados, costes de constitución más elevados y obligaciones globales de información.
- No existe protección contra el despilfarro: A diferencia de jurisdicciones como las Islas Cook o Nieves, Bahamas no ofrece protección de activos para los fideicomisos en los que el fideicomitente es también un beneficiario con acceso ilimitado. Esta limitación garantiza que los fideicomitentes deban renunciar a un grado significativo de control si desean obtener una protección total.
- Coste y complejidad: El establecimiento de un fideicomiso bahameño requiere la redacción profesional, fideicomisarios autorizados y el cumplimiento de requisitos administrativos continuos. Estos costes pueden ser considerables, lo que hace que esta estructura sea la más adecuada para personas con grandes patrimonios o familias con activos sustanciales.
- Obligaciones de cumplimiento global: Aunque las Bahamas son neutrales desde el punto de vista fiscal, los fideicomisos siguen estando sujetos a regímenes internacionales de información, como CRS y FATCA. Los fideicomitentes y beneficiarios de las jurisdicciones participantes deben comunicar la existencia del fideicomiso y sus ingresos a sus autoridades fiscales nacionales.
- Limitaciones judiciales: El sistema judicial de Bahamas es pequeño y, aunque generalmente competente, puede ser más lento o menos especializado que los tribunales de los centros financieros más grandes. Los litigios complejos pueden requerir la intervención de abogados expertos en el extranjero, lo que supone un gasto adicional.
- Escrutinio de la reputación: Las estructuras offshore de las Bahamas han atraído en ocasiones la atención pública y reguladora, especialmente a raíz de filtraciones como las de Fugas en las Bahamas. Aunque la jurisdicción opera dentro de las normas internacionales, la percepción de los fideicomisos extraterritoriales sigue siendo una consideración de reputación para algunos clientes.
Estas limitaciones no disminuyen el valor de un fideicomiso offshore de las Bahamas, pero ponen de relieve la importancia de una planificación cuidadosa, un asesoramiento jurídico independiente y el cumplimiento adecuado de los requisitos de conformidad locales e internacionales.
Cómo constituir un fideicomiso en las Bahamas
El establecimiento de un fideicomiso offshore en Bahamas implica un proceso estructurado diseñado para garantizar tanto el cumplimiento de la normativa local como la alineación con los objetivos del fideicomitente.
- Redacción de la escritura fiduciaria: La escritura de fideicomiso es el documento rector que define los poderes del fideicomisario, los derechos de los beneficiarios y las condiciones de gestión y distribución de los activos. Debe prepararse con precisión para garantizar que cumpla tanto los requisitos legales de Bahamas como los objetivos estratégicos del fideicomitente, incluyendo disposiciones sobre poderes reservados o cláusulas de finalidad si fuera necesario.
- Designación de un fideicomisario autorizado: Los fideicomisarios deben ser personas físicas autorizadas por la legislación de Bahamas o fideicomisarios corporativos regulados por el Banco Central de Bahamas. Los fideicomisarios corporativos suelen ser preferibles por su experiencia, supervisión institucional y capacidad administrativa.
- Transferencia de activos al fideicomiso: La financiación del fideicomiso suele implicar la transferencia de efectivo, carteras de inversión, bienes inmuebles u otros activos elegibles. En muchos casos, los activos se colocan primero en una entidad subyacente, como una sociedad mercantil internacional (IBC) o una sociedad de responsabilidad limitada (LLC), que luego queda en manos del fideicomiso por motivos de responsabilidad y eficiencia administrativa.
- Cumplimiento y procedimientos KYC: Los fideicomisarios bahameños están obligados a llevar a cabo un exhaustivo proceso de diligencia debida sobre los fideicomitentes y beneficiarios. Esto incluye la verificación de la identidad, el origen de los fondos y, en su caso, la comprobación de las personas políticamente expuestas (PEP). Estos procedimientos se ajustan al compromiso de Bahamas con las normas contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.
- Pago de tasas gubernamentales: El gobierno sólo impone tasas nominales, como la tasa fiduciaria de aproximadamente 50 USD, lo que hace que la jurisdicción sea rentable desde el punto de vista estatutario, aunque los honorarios profesionales de los fideicomisarios y los asesores jurídicos representan el gasto principal.
- Administración continua: Una vez establecido, un fideicomiso requiere una administración periódica, que incluye el mantenimiento de registros, reuniones de fideicomisarios y revisiones anuales de cumplimiento. Estas funciones suelen estar a cargo del fideicomisario designado o de su equipo administrativo.
La correcta ejecución de estos pasos garantiza que el fideicomiso siga siendo jurídicamente sólido, conforme y defendible frente a cualquier futura impugnación.
Quién debería considerar los fideicomisos offshore en las Bahamas
Los fideicomisos offshore de las Bahamas son los más adecuados para personas y familias con activos sustanciales y activos específicos. planificación a largo plazo necesidades. Son especialmente adecuados para:
- Particulares y familias con grandes patrimonios: Aquellos que buscan consolidar, proteger y gestionar un patrimonio multijurisdiccional dentro de un marco jurídicamente seguro.
- Planificadores de herencias que persiguen estructuras dinásticas: Clientes que desean preservar su patrimonio a lo largo de varias generaciones sin que se produzca una extinción o distribución forzosa.
- No residentes en EE.UU. ni en la UE que buscan neutralidad fiscal: Mientras que los estadounidenses y los residentes en la UE siguen sujetos a sus propias obligaciones fiscales, los fideicomitentes no residentes pueden beneficiarse de la ausencia de impuestos locales en la jurisdicción.
- Particulares que buscan una sólida protección de sus activos: Aquellos que se enfrentan a posibles reclamaciones futuras de acreedores o a la exposición a litigios, siempre que las transferencias se realicen sin intención de defraudar a los acreedores existentes.
- Familias que dan prioridad a la privacidad: Clientes que valoran la ausencia de registros públicos y las estrictas disposiciones legales sobre confidencialidad.
Aunque Bahamas es una jurisdicción atractiva para la constitución de fideicomisos, sus estructuras son más eficaces cuando se aplican con asesoramiento profesional, especialmente en coordinación con los asesores fiscales de la jurisdicción de origen del fideicomitente.
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